Perspectiva de Alive & Free Chiropractic
Este artículo de PXDocs se comparte como educación para padres en Cooper City, Pembroke Pines, Davie, Hollywood, Weston y comunidades cercanas del sur de Florida. En Alive & Free Chiropractic, nuestro equipo usa una perspectiva enfocada en el sistema nervioso para ayudar a las familias a hacer mejores preguntas sobre regulación, estrés, sueño, digestión y desarrollo.
Esta información no reemplaza la atención médica de su pediatra. Si su hijo tiene dolor intenso, fiebre, vómitos, sangre en las heces, pérdida de peso, deshidratación u otros síntomas preocupantes, busque atención médica de inmediato.
Si le han dicho que su hijo simplemente está siendo travieso cuando choca contra las paredes, gira durante horas sin marearse, o parece no escuchar cuando lo llaman… no está solo. Lo que parece ser un comportamiento para llamar la atención o una desobediencia intencional puede ser en realidad hiposensibilidad, una condición neurológica en la que el sistema sensorial está atascado en “volumen bajo”, lo que hace que los niños busquen constantemente más estimulación solo para sentirse normales.
Los estudios estiman que hasta el 16% de los niños tienen problemas de procesamiento sensorial, y aunque la hipersensibilidad recibe más atención, la baja respuesta sensorial también afecta profundamente la vida de los niños. Los niños con hiposensibilidad no son difíciles a propósito; simplemente, su sistema nervioso no recibe la retroalimentación sensorial que necesita para regular el cuerpo y el comportamiento. En este artículo explicaremos cómo identificar la hiposensibilidad, por qué se desarrolla a nivel neurológico y qué puede ayudar de verdad.
¿Qué es la hiposensibilidad?
La hiposensibilidad es una condición en la que el sistema nervioso responde menos a la información sensorial que lo rodea. También se conoce como baja respuesta sensorial, lo que significa que hay una sensibilidad reducida a los estímulos del entorno.
La hiposensibilidad es una característica frecuente en niños con Trastorno del Espectro Autista. Los niños con hiposensibilidad literalmente “responden poco a los estímulos sensoriales”; sus sistemas nerviosos tienen un umbral sensorial más alto, lo que significa que necesitan una estimulación más intensa antes de que su cerebro registre que algo está ocurriendo. Imagine que el volumen sensorial de su hijo está muy bajo, por lo que constantemente intenta subirlo buscando cada vez más estimulación.
Muchos niños tienen dificultades para procesar información sensorial en algún momento. Para algunos, la estimulación sensorial es demasiada y se vuelven hipersensibles. Para otros, la estimulación no es suficiente y se vuelven hiposensibles. Ambas condiciones son dos caras de un mismo problema: dificultades con la modulación sensorial, que es la capacidad del sistema nervioso para regular las respuestas a los estímulos.
Investigaciones establecidas indican que que 1 de cada 6 niños en los EE. UU. tiene dificultades para procesar la información sensorial. La hiposensibilidad forma parte de esta disfunción de integración sensorial y representa un problema fundamental en la manera en que el Sistema Nervioso Autónomo regula la información sensorial. Este complejo patrón de diferencias en el procesamiento sensorial es la razón por la que una evaluación neurológica completa es tan importante.
Hiposensibilidad vs. hipersensibilidad: ¿cuál es la diferencia?
Los padres a menudo confunden estas dos condiciones porque suenan parecidas y ambas implican dificultades en el procesamiento sensorial. Pero en realidad son problemas opuestos con comportamientos muy diferentes.
La hipersensibilidad (sobrerespuesta sensorial) ocurre cuando el sistema nervioso de un niño reacciona con demasiada fuerza a los estímulos. Estos niños buscan evitar las experiencias sensoriales: intentan escapar o reducir al mínimo su exposición a ciertos estímulos porque todo les parece demasiado intenso. Un niño con hipersensibilidad puede:
- Taparse los oídos en ambientes con ruido moderado
- Negarse a usar ropa con ciertas texturas
- Sentirse abrumado en espacios concurridos o con mucha luz
- Evitar juegos con materiales desordenados o ciertas texturas de alimentos
- Tener crisis cuando cambia su rutina
La hiposensibilidad (baja respuesta sensorial), por otro lado, ocurre cuando el sistema nervioso de un niño no responde con suficiente fuerza a los estímulos. Estos niños muestran comportamientos de búsqueda sensorial; buscan activamente experiencias sensoriales intensas porque los niveles normales de estimulación no les llegan. Un niño con hiposensibilidad puede:
- Chocar contra muebles y personas
- Buscar ruidos fuertes y poner la música al máximo volumen
- Tener un umbral alto al dolor y no reaccionar ante lesiones
- Tocar constantemente todo y a todos
- Nunca parecer quedarse quieto o calmarse

La diferencia clave: Los niños hipersensibles intentan alejarse de los estímulos sensoriales. Los niños hiposensibles intentan obtener más de ellos.
Aquí es donde se complica: muchos niños, especialmente aquellos con Trastorno del Espectro Autista, muestran ambos patrones en diferentes sistemas sensoriales. Su hijo puede ser hipersensible a los sonidos pero hiposensible al tacto. Esta presentación mixta es bastante común y apunta a una desregulación del sistema nervioso en general, más que a una simple preferencia sensorial.
Características de la hiposensibilidad
Para entender la hiposensibilidad, debemos reconocer que los niños pueden experimentar las imágenes, los sonidos, los olores y las texturas del día a día de manera diferente a los adultos. Lo que les parece fuerte a los adultos puede parecer débil e insignificante para su sistema nervioso. Pero esto no es solo una cuestión de percepción; se trata de cómo su sistema nervioso procesa y responde a la información sensorial.
La hiposensibilidad puede afectar cualquiera de los ocho sistemas sensoriales: visual, auditivo, olfativo (olfato), gustativo (gusto), táctil (tacto), vestibular (equilibrio y movimiento), propioceptivo (conciencia corporal) e interoceptivo (señales internas del cuerpo). El patrón de cada niño es único, pero estas son las presentaciones más comunes:
Hiposensibilidad auditiva
Muchos niños con Trastorno del Procesamiento Sensorial tienen dificultades para procesar los sonidos. Pero a diferencia de los niños hipersensibles, estos niños ignoran los ruidos a su alrededor. Las características comunes de la hiposensibilidad auditiva incluyen:
- Ignorar cuando les llaman por su nombre
- Necesitar que las instrucciones se repitan con frecuencia
- Disfrutar hacer ruidos fuertes, como patear el suelo
- No poder identificar de dónde provienen los sonidos
Hiposensibilidad olfativa
Otros niños con hiposensibilidad apenas perciben los olores. Estos niños pueden:
- Oler a personas u objetos para relacionarse con ellos
- Desear alimentos de sabor muy intenso, como cebollas o vinagre
- Tener dificultad para distinguir entre diferentes olores
Hiposensibilidad visual
El mundo puede parecer visualmente apagado para un niño con hiposensibilidad visual. Un niño que busca estimulación visual puede tener dificultades con:
- Encontrar objetos específicos entre otros
- Seguir con la vista objetos en movimiento, como pelotas
- Calcular distancias y profundidades
Hiposensibilidad del equilibrio
El mundo puede parecer plano e inmóvil para los niños que no reciben suficiente información sensorial sobre la posición de su cuerpo. Como buscan mucho movimiento, los niños con hiposensibilidad del equilibrio tienden a disfrutar:
- Girar, columpiarse o rebotar durante largos períodos sin marearse
- Ponerse boca abajo con frecuencia
- Estar siempre en movimiento
Cuando el sistema nervioso no recibe suficiente retroalimentación sensorial, los niños buscan estimulación a través de la vista, el sonido, el olfato, el tacto y el movimiento sin darse cuenta de que su cerebro y cuerpo lo necesitan.
Hiposensibilidad táctil
Los niños con hiposensibilidad táctil tienen una respuesta disminuida al tacto, la temperatura y el dolor, lo que puede ser peligroso. Puede que no se inmuten al tocar algo caliente o que no noten cuando se han lastimado. A menudo:
- Prefieren ropa ajustada o mantas pesadas
- Tienden a llevarse objetos que no son alimentos a la boca
- Pueden ser confundidos con niños agresivos porque su forma de tocar es demasiado intensa para los demás
En casos graves, algunos niños pueden hacerse daño a sí mismos, no porque quieran lastimarse, sino porque genuinamente no sienten el dolor de la misma manera que lo haría otra persona.
Hiposensibilidad propioceptiva
La propiocepción es la conciencia que tiene el cuerpo de su posición en el espacio y de la fuerza que está usando. Los niños con hiposensibilidad propioceptiva:
- Chocan frecuentemente contra muebles y personas
- Tienen dificultad para medir su propia fuerza
- Suelen tener mala letra porque no pueden calcular la presión que ejercen
Cambian de posición constantemente porque no pueden “sentir” su cuerpo a menos que esté en movimiento, y se sienten atraídos por actividades de esfuerzo físico, como empujar o cargar objetos, porque la compresión en las articulaciones les brinda la estimulación que necesitan.
Hiposensibilidad interoceptiva
La interocepción abarca la conciencia de las señales internas del cuerpo: el hambre, la sed, las ganas de ir al baño y los estados emocionales. Los niños con hiposensibilidad interoceptiva tienen dificultades para reconocer estas señales, lo que significa que pueden:
- No notar que tienen hambre
- Ignorar las ganas de ir al baño hasta que se convierte en una urgencia
- No identificar sus propias emociones
Como la interocepción es la base de la autorregulación, esta es con frecuencia la razón por la que los problemas de procesamiento sensorial y la desregulación emocional van de la mano.
Muchos niños muestran una combinación de hiper- e hiposensibilidad en diferentes sistemas. Un niño puede ser hiposensible al tacto y al mismo tiempo hipersensible al sonido. Por eso es importante una evaluación neurológica completa.
Cómo afecta la hiposensibilidad a la vida diaria
Para los padres, es fácil enfocarse en comportamientos individuales: los choques, el ruido, la aparente desobediencia. Pero lo que realmente estamos viendo es un niño cuyo sistema nervioso está atrapado en un modo de búsqueda constante, desesperadamente buscando la estimulación sensorial que necesita para sentirse regulado y normal.
En casa, la hiposensibilidad puede generar tensión constante. Su hijo puede:
- Romper cosas “sin querer” porque no puede medir su fuerza
- Lastimar a sus hermanos durante el juego sin entender por qué todos se molestan
- Negarse a venir a cenar porque no siente hambre
- Tener accidentes en el baño porque no percibió las señales a tiempo
- Despertarse varias veces durante la noche buscando movimiento o presión
- Tener dificultades con el cuidado personal básico, como cepillarse los dientes o bañarse, porque no puede sentir cuándo es suficiente
En la escuela, estos niños a menudo enfrentan malentendidos y castigos. Los maestros pueden describirlos como:
- “Siempre fuera de su asiento.”
- “No puede dejar de tocar a los demás.”
- “Inquieto y busca llamar la atención.”
- “No escucha” o “se niega a seguir instrucciones.”
Pero la realidad es esta: estos niños no están siendo desobedientes. Su sistema nervioso literalmente no está recibiendo la información sensorial que necesita para quedarse quieto, medir el tacto apropiado o procesar instrucciones verbales a volúmenes normales.
A nivel social, la hiposensibilidad puede ser un factor de aislamiento. Otros niños pueden:
- Evitar a su hijo porque sus abrazos lastiman o son “demasiado bruscos.”
- No entender por qué su hijo “siempre está encima de ellos.”
- Interpretar los comportamientos de búsqueda sensorial como agresión o algo extraño
El impacto emocional tanto en el niño como en los padres no debe subestimarse. Muchos padres nos dicen que sienten que lo han intentado todo —terapia ocupacional, dietas sensoriales, tablas de comportamiento, consecuencias— y que nada genera un cambio duradero. Eso se debe a que estas intervenciones, aunque útiles, a menudo no abordan la disfunción neurológica de fondo que impulsa la búsqueda sensorial.
La “tormenta perfecta” de la alteración sensorial
La hiposensibilidad se desarrolla desde temprano debido a factores de estrés que afectan al niño durante su desarrollo, lo que se conoce como la “Tormenta Perfecta.” No se trata de un solo evento que causa el problema, sino de una serie de factores de estrés que impactan el sistema nervioso en desarrollo durante etapas clave del crecimiento.
Estrés Prenatal
La “Tormenta Perfecta” comienza incluso antes del nacimiento, cuando el estrés emocional o físico de la mamá, infecciones, inflamación o toxinas pueden afectar el cerebro y los nervios en desarrollo del bebé, haciéndolos más sensibles de lo normal. El estrés prenatal influye en cómo se desarrolla el Sistema Nervioso Autónomo del bebé—específicamente el equilibrio entre la rama simpática (el “acelerador”) y la parasimpática (el “freno”). Las investigaciones relacionan los problemas durante el embarazo con diversas dificultades neurológicas, incluyendo una mayor disfunción sensorial en los niños más adelante.
Piénselo de esta manera: si el sistema nervioso del bebé en desarrollo queda atrapado con el acelerador pisado a fondo debido al estrés de la mamá, infecciones o inflamación, ese patrón de “dominio simpático” queda establecido antes del nacimiento. Esto crea una base de desregulación que influye en cómo el niño procesa la información sensorial una vez que nace.
Trauma en el Nacimiento
Investigaciones establecidas demuestran que existe una relación entre el parto por cesárea y otros traumas del nacimiento con el desarrollo neurológico de los bebés. Las intervenciones médicas, las posiciones restringidas durante el parto o los partos difíciles pueden dañar las delicadas vías nerviosas—especialmente en la parte superior de la columna cervical, donde el tronco encefálico se une a la médula espinal. Esto puede ocasionar problemas como el Trastorno del Espectro Autista, el Trastorno del Procesamiento Sensorial y otras dificultades neurológicas como el TDAH.
Estos problemas pueden dar lugar a áreas de irritación neurológica conocidas como subluxaciones. Una subluxación es una desalineación, fijación e interferencia neurológica en la columna vertebral que interrumpe la comunicación entre el cerebro y el cuerpo al ejercer una presión anormal sobre el sistema nervioso. Esta interrupción puede llevar a disautonomía, un desequilibrio en el Sistema Nervioso Autónomo (SNA) que afecta funciones corporales esenciales, como la frecuencia cardíaca, la digestión, el control respiratorio y, de manera importante, el procesamiento y la regulación sensorial.
Estrés Ambiental
Después del nacimiento, problemas recurrentes como las infecciones de oído y el uso excesivo de antibióticos pueden ejercer una presión adicional sobre el sistema. Otros factores como la exposición a químicos dañinos, una alimentación deficiente, la inflamación crónica o el estrés emocional continuo siguen empujando al sistema nervioso hacia la disfunción. Cada factor estresante añade otra capa de interferencia, haciendo cada vez más difícil que los sistemas sensoriales del niño procesen la información con precisión.
Para cuando los padres notan los comportamientos de búsqueda sensorial—los choques, los ruidos fuertes, la incapacidad de quedarse quieto—el sistema nervioso ha estado bajo estrés durante meses o incluso años. La combinación de estos eventos crea una “Tormenta Perfecta” que puede llevar a la hiposensibilidad neurológica.
Este es el punto clave que muchos profesionales pasan por alto: la hiposensibilidad no es un problema de comportamiento ni tampoco es principalmente un problema sensorial; es un problema de regulación del sistema nervioso. Cuando el Sistema Nervioso Autónomo está atrapado en dominio simpático (el acelerador pisado, el freno sin funcionar), la capacidad del niño para modular y procesar la información sensorial se desintegra.
Llegar a la Raíz del Problema: Atención Neurológica Especializada
Si bien la terapia ocupacional, la fisioterapia y la orientación psicológica pueden ayudar a manejar los síntomas de la hiposensibilidad, con frecuencia llegan a un techo porque no abordan la causa subyacente. Si existe una interferencia en el sistema nervioso en sí—específicamente una subluxación que causa disautonomía—las estrategias sensoriales por sí solas no restaurarán la función por completo. Es como ajustar el brillo de su televisor cuando el cable está defectuoso. Hasta que no arregle la conexión, no obtendrá una imagen clara.
Los PX Docs utilizan Escaneos INSiGHT para detectar estos patrones de manera objetiva, dándoles a los padres claridad sobre lo que realmente está provocando los problemas sensoriales de su hijo, en lugar de tener que adivinar. La tecnología incluye tres tipos de escaneos, cada uno midiendo un aspecto diferente del funcionamiento del sistema nervioso:
- Los Escaneos NeuroThermal miden las diferencias de temperatura a lo largo de la columna vertebral que indican disfunción del Sistema Nervioso Autónomo. En niños con hiposensibilidad, estos escaneos frecuentemente revelan patrones de dominio simpático—el “acelerador” atascado—en regiones específicas que corresponden a sus dificultades sensoriales.
- Los Escaneos NeuroCORE EMG evalúan la actividad eléctrica en los músculos a lo largo de la columna vertebral, revelando áreas de tensión, asimetría y desorganización neurológica. Para los niños hiposensibles, estos escaneos son especialmente reveladores—a menudo muestran tensión muscular excesiva y patrones deficientes de retroalimentación propioceptiva, especialmente en las regiones cervical superior y torácica media, lo que explica por qué estos niños tienen dificultades con la conciencia corporal y la coordinación.
- Los Escaneos de Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (HRV, por sus siglas en inglés) evalúan el equilibrio entre los sistemas nerviosos simpático y parasimpático. Un HRV bajo indica poca adaptabilidad y regulación del sistema nervioso—un hallazgo característico en niños con problemas de procesamiento sensorial.

Lo que hace que estos escaneos sean especialmente valiosos es que detectan cambios neurológicos antes de que se vean mejoras en el comportamiento. La recuperación del sistema nervioso ocurre de adentro hacia afuera—primero el cerebro y los nervios recuperan su función adecuada, y luego el cuerpo aprende a expresar esa nueva regulación en la vida diaria.
A través de ajustes suaves y específicos en las áreas de subluxación—particularmente en la zona cervical superior—la Atención Quiropráctica con Enfoque Neurológico busca restaurar la comunicación adecuada entre el cerebro y el cuerpo. Estos no son ajustes bruscos; se utiliza un toque suave, aproximadamente la presión que usaría para verificar si un tomate está maduro. Cuando se reduce la subluxación y la disautonomía comienza a resolverse, las familias suelen observar:
- Mejor modulación sensorial—menos necesidad de buscar estímulos intensos
- Mayor conciencia corporal y mejor coordinación a medida que mejora la función propioceptiva
- Menos comportamientos de choques, golpes y conductas físicas bruscas
- Mejor regulación emocional y mayor capacidad para quedarse quieto
- Mayor conciencia interoceptiva—reconocer el hambre, la necesidad de ir al baño y las emociones que van en aumento
- Mejora del sueño a medida que el sistema nervioso pasa al modo parasimpático de “descanso y recuperación”
El objetivo es eliminar la interferencia neurológica que está impidiendo que los sistemas sensoriales funcionen correctamente desde el principio.
Primeros Pasos a Seguir
Si su hijo busca estimulación constantemente, choca contra las cosas, no parece sentir el dolor de manera normal o muestra posibles dificultades de hiposensibilidad, puede ser una buena idea obtener una evaluación de un Quiropráctico Pediátrico con Enfoque Neurológico.
Consulte el Directorio PX Docs, que conecta a las familias con la red global de PX Docs, para encontrar al especialista adecuado para su hijo. Las respuestas que está buscando, y el cambio duradero que ha estado esperando, los encontrará allí.
Los comportamientos de búsqueda sensorial de su hijo no son rebeldía ni mal comportamiento. Son un pedido de ayuda de un sistema nervioso desregulado, que necesita desesperadamente los estímulos que requiere para funcionar. Respondamos a ese pedido abordando la causa raíz y dándole al sistema nervioso de su hijo el apoyo que necesita para sanar.
Preguntas que hacen las familias en Cooper City
¿Alive & Free Chiropractic trata el TDAH?
No diagnosticamos ni tratamos el TDAH. Nuestro papel es evaluar cómo el estrés del sistema nervioso, la postura, el sueño y la función espinal pueden influir en la regulación y el enfoque. Muchas familias usan esta información junto con su pediatra, terapeuta u otros profesionales.
¿Cuándo debería buscar evaluación médica o conductual?
Busque apoyo profesional si los problemas de atención, impulsividad, sueño, conducta o aprendizaje afectan la escuela, la seguridad, las relaciones o la vida familiar de su hijo.
¿Dónde está Alive & Free Chiropractic?
Alive & Free Chiropractic está en 11011 Sheridan St #214, Cooper City, FL 33026. Atendemos a familias de Cooper City y áreas cercanas como Pembroke Pines, Davie, Hollywood y Weston.
Publicado originalmente en PX Docs por Dr. Tony Ebel, DC, CPPFC, CCWP.
Compartido por Alive & Free Chiropractic con fines educativos.

